En el año 1700, antes de que existiera alguna máquina de coser, las personas elaboraban sus atuendos a mano, siendo la elaboración complicada y lenta…

Fue en el año  1755, cuando el alemán Charles Weisnthal presentó una aguja par, capaz de unir piezas de tela con mayor velocidad.  Se le otorgó la primera patente de una aguja de coser adaptada para una máquina.

El primer prototipo de máquina para coser fue patentada en 1790 por el inventor británico Thomas Saint. La máquina de Saint, que estaba diseñada para coser piel y tela, usaba un único hilo y formaba una puntada en cadena. No se usaba aguja sino un pincho para perforar el material que se estaba cosiendo, sin embargo la máquina nunca paso del prototipo.

La primera máquina para coser en funcionamiento fue fabricada en 1829 por el sastre francés Barthélemy  Thimonnier, ésta tenía una aguja en forma de gancho que se movía hacia abajo mediante un pedal y volvía a su posición mediante un muelle.

Barthélemy, instaló 80 de sus máquinas en una empresa de confección, los sastres de esta en París lo llevaron a la ruina en Inglaterra.

En 1834 se creó la primera máquina de puntada cerrada por Walter Hunt.

En 1851 Isaac Singer desarrollo y patento una máquina de coser con prénsatelas para sujetar la tela estirada sobre una tabla horizontal, funcionaba con pedal o manivela.

En 1863, se registró Singer Manufacturing, donde Isaac revisaba la fabricación de las máquinas y experimentaba para idear mejoras.

En 1889, llégo la máquina de coser eléctrica a mano de Isaac Singer, ahora las máquinas serían mucho más rápidas.

Hasta hoy contamos con motores que realizan hasta 7000 puntadas por minuto, y hacen trabajos de ojales, bordado, coser botones, zig-zag etc.

Gracias a ellos, disponemos de tanta variedad en moda y es todo mucho más fácil! 🙂